lunes, 10 de noviembre de 2008

tipos de quemadura

Tipos de quemaduras
Las quemaduras suelen clasificarse en quemaduras de primero, segundo o tercer grado, dependiendo de la profundidad del daño provocado en la piel. Cualquiera de los accidentes antes mencionados puede provocar cualquier tipo de quemadura. Pero tanto el tipo de quemadura como su causa determinarán el tratamiento que se debe seguir. Todas las quemaduras se deben tratar en forma inmediata para reducir la temperatura de la zona quemada y el daño a la piel y el tejido subyacente (si la quemadura es grave).
Las quemaduras de primer grado son las más leves de las tres y sólo afectan la capa superior de la piel.
• Signos y síntomas: estas quemaduras provocan enrojecimiento, dolor, hinchazón leve, pero no forman ampollas. A menudo, la piel se pone blanca al presionar sobre la zona quemada.
• Tiempo de curación: el tiempo de curación es de 3 a 6 días, aproximadamente; la capa superficial de la piel de la zona afectada se pela en 1 ó 2 días.
Las quemaduras de segundo grado son más graves y afectan las capas de piel que se encuentran debajo de la capa superior.
• Signos y síntomas: estas quemaduras provocan ampollas, mucho dolor y enrojecimiento. La piel presenta manchas que van del blanco al rojo oscuro.
• Tiempo de curación: el tiempo de curación varía de acuerdo con la gravedad de la quemadura.
Las quemaduras de tercer grado son las más graves y afectan todas las capas de la piel y el tejido subyacente.
• Signos y síntomas: la superficie afectada tiene un aspecto amarillento, curtido o calcinado. Es posible que en un primer momento no haya dolor, o que éste sea leve, debido al daño en los nervios.
• Tiempo de curación: el tiempo de curación depende de la gravedad de la quemadura. En muchos casos, las quemaduras de segundo y tercer grado profundas deben ser tratadas con injertos de piel, en los que se toma piel sana de otra parte del cuerpo y se la coloca quirúrgicamente sobre la herida de la quemadura para ayudar a que la zona cicatrice.
Qué hacer
Busque atención médica inmediatamente si:
• Considera que su hijo tiene una quemadura de segundo o tercer grado.
• La zona quemada es grande, aun cuando la quemadura no parezca grave. Siempre que la quemadura parezca cubrir más del 15% al 20% del cuerpo, solicite asistencia médica. Y no utilice compresas húmedas porque es posible que la temperatura corporal de su niño descienda. Por el contrario, cubra la zona con una toalla o paño suave y limpio.
• La quemadura fue provocada por fuego, un cable de electricidad o un tomacorriente, o una sustancia química.
• La quemadura es en la cara, el cuero cabelludo, las articulaciones o los genitales.
• La quemadura parece estar infectada (hinchada, con pus, cada vez más roja, o con líneas rojas en la piel que rodea a la herida).
En el caso de quemaduras de primer grado:
• Quite la ropa de la zona quemada inmediatamente.
• Coloque la zona afectada bajo el agua fría (no helada). Si no cuenta con agua, puede utilizar cualquier bebida fría, o bien coloque compresas limpias y frías sobre la quemadura hasta que desaparezca el dolor (no utilice hielo, porque tal vez la quemadura tarde más en curarse).
• No coloque manteca, grasa, polvo ni ningún otro remedio sobre la quemadura. De esa manera, aumenta el riesgo de una infección.
• Si la zona afectada es pequeña, cúbrala con una gasa o una venda estéril sin ajustarla.
• Dele a su hijo acetaminofeno (como Tylenol) o ibuprofeno (como Advil o Motrin) para el dolor.
• Si la zona afectada es pequeña (del tamaño de una moneda de 25 centavos o más pequeña), mantenga la zona limpia y continúe utilizando compresas frescas y una venda floja durante las siguientes 24 horas. También puede aplicar una crema antibiótica dos o tres veces al día, aunque esto no es absolutamente necesario.
En el caso de quemaduras de segundo y tercer grado:
• Solicite atención médica de emergencia, después, siga estos pasos hasta que llegue el personal médico:
o Mantenga a su hijo recostado, con la zona quemada elevada.
o Siga las instrucciones que se indican para las quemaduras de primer grado.
o Quite las alhajas y la ropa de la zona que rodea a la quemadura (por si hay hinchazón después de la herida), exceptuando la ropa que esté pegada a la piel. Si tiene dificultad para retirar la ropa, córtela o espere a que llegue la ayuda médica.
o No reviente ninguna ampolla.
o Coloque vendas estériles y húmedas sobre la zona afectada hasta que llegue ayuda.
En el caso de quemaduras por fuego:
• Apague el fuego haciendo que su hijo se revuelque sobre la tierra.
• Cúbralo con una frazada o una chaqueta.
• Quítele la ropa ardiente y cualquier alhaja que tenga cerca de la zona afectada.
• Solicite ayuda médica y después siga las instrucciones que se indican para las quemaduras de segundo y tercer grado.
En el caso de quemaduras por electricidad o sustancias químicas:
• Lave la zona quemada con mucha agua corriente durante, al menos, 5 minutos. Si la zona quemada es grande, utilice la bañera, la ducha, baldes de agua o una manguera de jardín.
• No le quite la ropa a su hijo hasta no haber comenzado a lavar la quemadura con agua. Mientras continúa enjuagando la quemadura, puede quitarle la ropa de la zona quemada.
• Si la zona quemada es pequeña, continúe lavando durante otros 10 a 20 minutos, coloque una gasa o venda estéril, y póngase en contacto con el médico de su hijo.
• Las quemaduras por sustancias químicas en la boca y los ojos requieren la evaluación inmediata del médico, después de haber lavado completamente con agua.
Si bien es posible que las quemaduras por sustancias químicas o electricidad no sean visibles, es probable que sean graves por el posible daño a los órganos internos. Los síntomas pueden variar, dependiendo del tipo y la gravedad de la quemadura, así como de su causa, y pueden incluir dolor abdominal.
Si sospecha que su hijo ingirió una sustancia química o un objeto peligroso (por ejemplo, la pila de un reloj), comuníquese con un centro de intoxicaciones y después acuda a la sala de emergencias. Es conveniente tener el número del centro de intoxicaciones, en un lugar accesible, como el refrigerador.
Prevención de las quemaduras
Si bien es imposible evitar todos los accidentes en los niños, algunas simples precauciones pueden reducir la posibilidad de que su hijo sufra quemaduras innecesariamente en su hogar.
En general
• Mantenga los fósforos, los encendedores, las sustancias químicas y las velas encendidas fuera del alcance de los niños.
• Coloque tapas de seguridad en todos los tomacorrientes.
• Deshágase de los artefactos y electrodomésticos con cables pelados o viejos, y de los alargues que estén dañados.
• Si tiene que utilizar un humidificador o vaporizador, opte por los modelos de agua fría, en lugar de los de agua caliente.
• No utilice fuegos artificiales ni luces de bengala.
• Elija prendas para dormir ignífugas o retardantes de llama (ya sea de poliéster o de algodón tratado). Las camisetas o pantalones de algodón que no están identificados como prendas de dormir no suelen ser ignífugos.
• Asegúrese de que los niños mayores sean especialmente cuidadosos en el uso de planchas o rizadores para el cabello.
• No fume dentro de la casa, especialmente en la cama.
• Evite los incendios en el hogar asegurándose de contar con un detector de humo en todos los niveles de la casa y en cada habitación.
En el baño
• Ajuste el termostato de su calentador de agua en 120 grados Fahrenheit (49 grados Celsius) o por debajo de esta temperatura, o utilice el ajuste "bajo-medio". Un niño puede sufrir una escaldadura en 2 ó 3 segundos si la temperatura supera el nivel indicado en tan sólo 5 grados. Si le resulta imposible controlar la temperatura del agua (si vive en un departamento, por ejemplo), instale un dispositivo antiescaldaduras, que es bastante económico y fácil de instalar (hágalo usted mismo o contacte a un plomero).
• Pruebe siempre la temperatura del agua con el codo antes de colocar al niño en la bañera.
• Abra siempre el agua fría primero y apáguela siempre al final cuando llene la bañera.
En la cocina o el comedor
• Coloque las asas de las ollas y sartenes hacia la parte posterior cuando cocine.
• Evite utilizar manteles o individuales grandes. Si un niño pequeño jala de ellos, tal vez se vuelque una bebida o un plato de comida caliente encima.
• Mantenga las bebidas y los alimentos calientes fuera del alcance de los niños.
• Coloque mallas de protección en los hogares de leña o las estufas. Los radiadores y los calentadores eléctricos también deben contar con una malla de protección.
• Bloquee el acceso al horno siempre que sea posible.
• Nunca tome bebidas calientes o sopa con un niño sobre sus faldas, ni transporte platos o líquidos calientes por donde están sus hijos. Si tiene que caminar con un líquido caliente por la cocina (como un plato de sopa o una taza de café), asegúrese de saber dónde está su hijo, para no tropezarse con él.
• Nunca alce a un bebé o un niño pequeño mientras cocina.
• Nunca caliente los biberones en el microondas. El líquido se puede calentar de manera despareja y dejar zonas de leche que pueden escaldar la boca de su bebé.
Fuera del hogar o en el automóvil
• Utilice los juegos de jardín con precaución. Si afuera hace mucho calor, úselos únicamente por la mañana, ya que se habrán enfriado durante la noche.
• Retire el asiento de seguridad o la sillita de paseo de su hijo del sol cuando no los esté usando; el metal o el plástico, si se calientan, pueden provocarles quemaduras a sus hijos. Si debe dejar el asiento para el automóvil o la silla de paseo al sol, cúbralos con una frazada o una toalla.
• Antes de estacionar su automóvil en un día de calor, esconda las placas metálicas de los cinturones de seguridad en los asientos para evitar que el sol las caliente.

lunes, 3 de noviembre de 2008

tipos de inyecciones

Dependiendo del lugar donde se aplique, hay varios tipos de inyecciones: intravenosa, intramuscular, subcutánea, intracutánea e intraarticular.

Inyección intravenosa

Directamente en la vena. El ejemplo más común es la inyección en el pliegue del codo. La respuesta del organismo es casi instantánea. Esta vía se suele reservar para casos graves o urgencias.

Inyección intramuscular

El fármaco se inyecta en el músculo, por ejemplo, en el brazo o en el glúteo.

Inyección subcutánea

Por debajo de la piel. Lugares comunes para estas inyecciones son el muslo y el abdomen.

Inyección intracutánea o intradérmica

Se aplica dentro de la piel.

Inyección intraarticular

Suele utilizarse para conseguir un efecto local. Es, por ejemplo, la que utilizan los odontólogos para anestesiar un nervio antes de realizar una intervención dental. También es frecuente recurrir a estas inyecciones para aliviar una articulación inflamada y dolorida por la artritis o por una lesión.

sábado, 1 de noviembre de 2008

tipos de vendajes

TIPOS DE VENDAS
Una venda es una tira de lienzo utilizada para vendar. Difieren en tamaño, en la composición y en la calidad del material. Aunque podemos improvisar una venda a partir de una sábana, una toalla, o cualquier otro tejido, lo más común, práctico y cómodo es utilizar las vendas fabricadas específicamente para usos sanitarios. Nombraremos las más usadas en nuestro servicio, remarcando que en otros centros pueden usar las mismas u otras dependiendo del servicio de compras respectivo.
• Venda algodonada: se trata de venda de algodón fabricada de forma industrial (velband) en rollos de 7, 10 y 15 cm. de ancho. También se utiliza algodón convencional cortado en rollo. En fracturas abiertas solemos utilizar algodón esterilizado.
• Venda elástica adhesiva: posee una cara con pegamento. lo que facilita su fijación. No debe aplicarse directamente sobre la piel si existen problemas alérgicos, de piel delicada o varices, colocando en estos casos otro vendaje de gasa o de celulosa (papel pinocho). Es el llamado tensoplast y su tamaño es de 4,5 m. x 5 cm. y 4,5 m. x 7 cm.
• Venda elástica: se distingue por su elasticidad. También



se llama hipoalérgica. Se fabrica entretejiendo algodón y fibras sintéticas elásticas; es muy útil si se necesita aplicar presión. Es la indicada cuando el vendaje se aplica en las extremidades porque facilita el retorno venoso. Es la llamada Crepé E y existen en diferentes tamaños.
• Venda de gasa orillada o malla hidrófila: (texpol). Es la venda de gasa. es la de uso más común. fabricada en algodón, está indicada principalmente para fijar apósitos. Su calidad y características vienen determinadas por la calidad y cantidad de hilos por cm. cuadrado. Son delgadas, ligeras, blandas y porosas y de diferentes tamaños.
• Venda impregnada en materiales: que después de su humidificación se solidifican y permiten realizar un vendaje rígido, como el enyesado. También existen diferentes marcas y tamaños de este modelo de vendaje. A modo de anécdota diremos que en otras épocas y según la impregnación, se denominaban: almidonado, dextrinado, silicatado y gelatinado.
• Vendajes tubulares: existen diferentes tipos según su utilización:
o De algodón extensible, tamaño de dedos hasta tronco (tubinet, tubinlex*…), También existe el de algodón de malla (ideal para la cabeza). Generalmente son contentivos.
o Compresivo para soporte y rehabilitación, formado por algodón (83%) y fibras sintéticas (hilo de látex 9% y poliamida 8%). Permiten vendar desde extremidades de niños hasta troncos gruesos. Las marcas comerciales son tubigrip, torval-press, tubilast, etc.…
5.- PROCEDIMIENTOS DE VENDAJES
Comentaremos brevemente, y a modo orientativo, diferentes modos de realizar los vendajes, esto es, diversas formas de superponer las vendas sobre el miembro afectado o la parte del cuerpo que queramos vendar.
• Vendaje circular: Cada vuelta rodea completamente a la anterior. Utilizado para fijar el extremo inicial y final de una inmovilización, para fijar un apósito y para iniciar y/o finalizar un vendaje. es el que utilizamos para sujetar un apósito en la frente, en los miembros o para controlar una hemorragia haciendo compresión.
• Vendaje en espiral: Utilizado generalmente en las extremidades; en este caso cada vuelta de la venda cubre parcialmente (2/3) de la vuelta anterior y se sitúa algo oblicua al eje de la extremidad. Se suele emplear venda elástica porque se adapta mejor a la zona a vendar. Se debe iniciar el vendaje siempre de la parte más distal a la proximal (de dedos a corazón).
• Vendaje en espiral invertida o con doblez: Prácticamente no se usa actualmente. Se requiere mucha práctica para adquirir la destreza necesaria para su correcta colocación. Se usa en antebrazo o pierna. Se inicia con dos vueltas circulares para fijar el vendaje, dirigimos la venda hacia arriba como una espiral, se coloca el pulgar encima de la venda, se dobla ésta y se dirige hacia abajo y detrás; se da la vuelta al miembro y se repite la maniobra anterior, terminando el vendaje con dos vueltas circulares.
• Vendaje en 8 (o tortuga): Se utiliza en las articulaciones (tobillo, rodilla. muñeca y codo), ya que permite a estas tener cierta movilidad. Colocamos la articulación en posición funcional y efectuamos una vuelta circular en medio de la articulación y alternamos vueltas ascendentes y descendentes hasta formar figuras en ocho.
• Vendaje en espiga: Es el más usado generalmente. Para realizarlo debemos sostener el rollo de venda con la mano dominante y subir hacia arriba. Comenzaremos siempre por la parte más distal.
La primera vuelta se realiza con una inclinación de 45º en dirección a la raíz del miembro, la 2ª sobre ésta con una inclinación invertida (45º en dirección contraria a la anterior), la tercera como la primera pero avanzando unos centímetros hacia la raíz del miembro… así, en un movimiento de vaivén, se completa el vendaje, que al terminar queda con un aspecto de “espiga”.
Se acaba el vendaje en una zona alejada de la lesión y se sujeta con esparadrapo. Como siempre, se dejan los dedos libres y se vigila la aparición en éstos de hinchazón, cianosis o frialdad. En este caso, se afloja o se retira el vendaje.

• Vendaje de vuelta recurrente: Se usa en las puntas de los dedos, la cabeza y muñones. Después de fijar el vendaje con una vuelta circular se lleva el rollo hacia el extremo del dedo o muñón y se vuelve hacia atrás: Se hace doblez y se vuelve a la parte distal. Al final, se fija con una vuelta circular.
• Vendaje en guantelete: En forma de guante que cubre la mano y los dedos por separado.
La combinación de unos vendajes con otros y la práctica adquirida por el profesional, es lo que hace el realizar un tipo de vendaje adecuado a cada lesión a la que nos enfrentemos.
6.- NORMAS GENERALES EN LA REALIZACIÓN DE VENDAJES
La ejecución de un vendaje adecuado, de un buen vendaje, exige un entrenamiento previo y continuado; aún así, consideramos que podemos realizar buenos y excelentes vendajes de todo tipo que mejorarán el problema sanitario que presente el paciente, pero que nunca alcanzaremos la perfección en el complejo ejercicio del desarrollo de nuestra profesión.
Antes de explicar algunos tipos de vendajes, expondremos algunos principios generales en la realización de vendajes:
Lavado de manos antes y después de cada vendaje.
Impedir el contacto entre zonas dérmicas aislándolas con gasas.
Proteger las prominencias óseas antes de vendarlas.
Utilizar la venda más adecuada para los fines del vendaje.
Iniciar el vendaje sosteniendo el rollo de la venda en una mano y el extremo inicial con la otra.
No iniciar ni finalizar el vendaje directamente sobre una herida o un área sobre la que sea posible que el paciente ejerza algún tipo de presión (p.e. cara posterior del muslo).
Vendar de la parte distal a la proximal (de dedos a corazón).
Vendar de manera uniforme y firme, cubriendo 2/3 del ancho de la vuelta anterior. La tensión y la presión deberán mantenerse iguales durante todo el proceso.
En caso de colocar un apósito, cubrirlo prolongando el vendaje unos cms. más en cada extremo.
Dejar el extremo distal de la zona vendada libre para comprobar la vascularización, movilidad y sensibilidad.
Fijar el vendaje con esparadrapo.
Revisar el vendaje y buscar signos de alteración de la circulación.
Registrar en la hoja de enfermería fecha, hora, tipo de vendaje y de venda utilizada y demás observaciones pertinentes.
• Vendaje clásico en espiral:
Colocaremos la zona a vendar de manera cómoda para el paciente y el enfermero, procurando que el área afectada no esté en contacto con ninguna superficie. Antes de iniciar el vendaje se colocara la zona afectada en posición funcional, tal como debe quedar una vez vendada. Se inicia el vendaje por la parte más distal, para evitar la acumulación de sangre en la zona vendada y facilitar el riego vascular; vendaremos de izquierda a derecha facilitando, así, la labor del enfermero. El rollo de venda se mantendrá en la parte más próxima al enfermero, evitando desenrollar de manera excesiva la venda.
El vendaje debe ser aplicado con una tensión homogénea, ni muy intensa ni muy débil. Bajo ninguna circunstancia el paciente debe sentir hormigueo en los dedos, notarlos fríos o apreciar un cambio de coloración en los mismos, después de haber colocado el vendaje.
Utilizaremos vendas del tamaño adecuado a la zona que debe vendarse. El vendaje se iniciará con la venda ligeramente oblicua al eje de la extremidad, dando dos vueltas circulares perpendiculares al eje, entre las que introduciremos el inicio de la venda. Acabaremos también con dos vueltas circulares y sujetaremos con esparadrapo.
Sólo se darán las vueltas precisas, la venda sobrante será desestimada. Es muy importante, antes de iniciar el vendaje, cubrir correctamente con vendaje algodonado o algodón todas las prominencias óseas de la parte de la extremidad que vamos a vendar.
• Vendajes elásticos adhesivos:
Para su colocación conviene seguir una serie de normas básicas:
• Hay que dar las vueltas necesarias con la tensión adecuada, pero es preferible aplicar muchas vueltas con tensión moderada que pocas demasiado apretadas.
• Cada vuelta debe superponerse, al menos, en la mitad a la anterior para evitar la separación del material.
• Deberemos inspeccionar el aspecto de los dedos por si presentan signos de deficiente circulación (fríos o cianóticos) y preguntar siempre al paciente si presenta parestesias o dolor en los dedos.
• Cuando realicemos este vendaje para un esguince leve de tobillo, deberemos seguir el trayecto de los ligamentos que deseamos proteger, tensando ligeramente en esa dirección.
• Siempre que sea posible se comenzará el vendaje por la parte más estrecha del miembro, siguiendo en dirección ascendente.
• Para la correcta colocación de este vendaje deberemos ayudarnos de la mano con la que no sostenemos el rollo de venda elástica, para fijarlo adecuadamente al miembro, procurando que no queden pliegues al finalizar el vendaje.
o Vendajes enyesados:
Antiguamente se empleaba la lechada de yeso (consistía en mezclar yeso ortopédico en polvo con agua tibia a partes iguales, en la lechada resultante se mezclaban completamente vendas de linón ortopédico y se realizaba la férula o el vendaje enyesado) también se utilizaron vendas de yeso que se confeccionaban en el propio servicio. Estos procedimientos están en extinción por razones de comodidad, económicas y de dificultad en su realización.
Actualmente se utilizan vendas de yeso de confección industrial; ofrecen garantía de calidad, tiempo de fraguado exacto, facilidad en su manejo y almacenamiento.
Se suelen emplear en forma de férulas o valvas o como yesos completos (estos los coloca siempre el médico).
Para conseguir una correcta inmovilización han de incluir el foco de fractura y las articulaciones proximal y distal. La férula suele emplearse como tratamiento definitivo en lesiones estables y/o no complicadas o como paso previo al yeso completo cuando se prevea un edema importante o la lesión pueda desplazarse o complicarse de algún modo o sea de carácter quirúrgico.
Para confeccionar y aplicar una férula tendremos en cuenta, de manera resumida, los siguientes puntos:
Se usa una venda enyesada de fabricación industrial que se pliega sobre sí misma.
La longitud se calcula por medición directa sobre la superficie a inmovilizar.
El grosor ha de ser, aproximadamente, de 0,5 cm. (6 a 8 capas). Valorar hacerla más gruesa en algunos casos (niños inquietos, pacientes que cargarán, etc.…).
Habitualmente se coloca la férula en la cara dorsal del MS y en la cara posterior del MI, para permitir una mejor movilidad de los dedos; siempre que no exista una indicación expresa del médico (p.e.: colocar una férula antebraquial por la cara palmar del antebrazo).
 Previamente a la aplicación de un yeso completo o una valva, la piel debe protegerse con un vendaje tubular, papel pinocho, vendaje algodonado o algodón en rollo, teniendo especial cuidado en la protección de las prominencias óseas: talones, maleolos, muñecas, codos, etc.
La férula o valva debe ajustarse exactamente al contorno del miembro sin dejar rugosidades que puedan provocar lesiones por decúbito.
Por último fijaremos la férula con venda, si es de gasa deberemos mojarla previamente para evitar que encoja al contacto con el yeso mojado. Generalmente solemos utiliza venda elástica hipoalérgica.
Como apunte final reseñaremos que cualquier inmovilización debe realizarse en la posición más funcional posible, cercana a la actitud anatómica, a no ser que exista una indicación diferente por parte del médico, por ejemplo, para inmovilizar una lesión del tendón de Aquiles, el tobillo debe estar en equino (más de 90º) y no en ángulo recto.
Las posiciones funcionales de las articulaciones son:
Hombro: codo en flexión adosado al tórax. Codo: flexión de 90º.
Muñeca: extensión de 20º.
Metacarpofalángicas: flexión de 90º.
Interfalángicas: extensión o mínima flexión.
Cadera: flexión de 20-30º.
Rodilla: flexión de 20º.
Tobillo: ángulo recto (neutro o 90º).
Cuando se realice algún vendaje, sobre todo si es enyesado, deberemos proporcionar al paciente una serie de recomendaciones:
• Acudir al especialista si se rompe, se suelta, existe dolor persistente, manchas o entumecimiento de pies o manos y los dedos se hinchan en exceso o se ponen cianóticos (para observarlo se deben despintar las uñas).
• Bajo ningún concepto el paciente debe humedecer, cortar, calentar, romper o actuar sobre el yeso.
• Es muy importante movilizar los dedos y las articulaciones libres.
• No rascarse ni introducir agujas de tejer entre la piel y el vendaje por la posibilidad de hacerse heridas y que estas se infecten al estar tapadas.